sábado, 24 de abril de 2010

Vade retro

Nada queda ya de tu inocencia. Sonreía sólo con pensarlo mientras el aire reciclaba el ambiente consumido de la calurosa habitación. Persona de pocas palabras, persona de muchos gestos.

Tus ojos han cambiado tanto en tan poco tiempo que he perdido la noción de lo que otrora fueron. No sé cómo leerlos. Sonrío sólo con pensarlo.

La sonrisa se hace cada vez más grande, más natural, menos forzada... Menos del recuerdo y más del presente. Sonrío porque puedo. Quiero.

Y sólo pensar en que vendí mi alma en tantas ocasiones a mercaderes con el rostro tapado para luego escuchar su voz y entender que no hablaban mi idioma... Sólo con pensarlo encuentro una razón más para haber emprendido la marcha.

Sonrío por cosas por las que debería llorar, pero no más tinta ha de verterse en este río. Si no sé leer tus ojos no descubriré nunca otra razón para hacerlo. Si no sé leer tus ojos no me dentendré a mirarlos a ver si encuentro algo. Si no sé leer tus ojos... quizá sea porque no me digan nada.

Sonrío al darme cuenta del papel de la tristeza, de la tristeza en este papel, y de cómo este papel se llevó mi tristeza: mientras una se ahogaba entre sus hermanas, la mía era ahogada por el agua que resbalaba por las esquinas de la primera.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario