Quien tiene más, lo poco no sabe apreciar.
En soledad aguarda mudo su final.
"¿Y qué demonios es para ti este momento?
Un segundo y ¡ya! sólo queda el recuerdo
que erosionaré. Sólo yo soy eterno"
El río va desde su montaña hasta el mar.
La vela, desde encendida, sabe que se apagará.
¿Y para qué restar a cada instante un segundo?
Pues si ahora sopla el Viento acabará con su mundo.
¿Y si se empeña el Sol y seca lo más profundo?
Dime, ¿qué será de lo que construí?
¿Qué será de todo aquello que separé de mí?
La tristeza se va, el presente se va, la ceniza se va,
el espejo siempre pierde su reflejo.
¿Y qué será de toda aquella Ciudad?
¿De las flores en la Plaza a la que ya no se llegar?
¿De la hierba del Jardín? ¿De colosos olvidados?
Dos figuras que recuerdan el Puerto en que nos ahogamos.
Dime, ¿dónde quedará el Bosque del que me enamoré?
¿Dónde quedará el recuerdo?
"Sólo yo soy eterno... Todo lo erosionaré.
Y en cuanto nadie me nombre, desapareceré"

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