Él me dijo una vez que la estadística va en nuestra contra, pero los números son fríos -¿calculadores?-, y las personas y sus pensamientos aún no estamos hechos de ellos.
Aunque parte de razón llevan.
Dejé que fuera el Tiempo el que pusiera a cada uno en su sitio.
Él me dijo una vez que creía en Algo -llámelo Sol, Dios... o deje de buscar una palabra para cada cosa-, porque alguien tendría que hacer pagar al injusto y devolverle al justo lo que le robaron. Pero, ¿quién es justo?
Dejé que fuera el Tiempo el juez imparcial.
Él me dijo una vez que esa dimensión nunca es agente de nada: sólo observa, alarga, comprime...
Lo que me lleva a mi último error.
Que dejé que fuera el Tiempo el que curara.
Él me dijo una vez que puede doler más arrancar la cera ya fría de la vela que cayó en la piel que lo que dolió al caer.
Y, después de todo...
