el mundo en una enorme fábrica de hollín
el Sol, que ahora apenas puede pasear
se trata de vengar.
Y donde el humo no lo vuelve todo gris
agazapado vierte todo su barniz.
Ahora hay sombras donde ayer hubo color.
Por el humo o el Sol.
Quizá
ahora hay sombras donde no las hay.
Que el humo envuelve a todos por igual.
¿Dónde estás? ¿Dónde estás?
Cuentan que por sustituir
el cromatismo de las nubes en Madrid
por un bombín hediondo hecho de polución
la lluvia se vengó.
Y donde no hay sequía hay una inundación.
Ahogado o seco, el suelo muere por inanición
y todo aquél que sobre aquél pone sus pies.
O yace sobre él.
Quizá
no sólo enloqueció la humanidad.
Pero si miras bien podrás notar
Que ahora rompe a llorar.
Y ahora el Sol brilla más.
Y llora y llueve al final.
Y friega la negra ciudad.
Y llora, diluvia al llorar.
Y ahora desborda el canal.
Y baja el torrente
y cae la sombra sobre el puente
Se exprimen las sombras
y juega con las gotas.
El arco se alza,
dispara: ¡venganza!
El suelo se muere.

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