Encabezaban los párrafos ideas sueltas, palabras aparentemente turbias pero afiladas. Tiempo después llegaría a la conclusión de que si hubiera tenido la piedra adecuada hubiera podido desnudar aquellos jeroglíficos. Por ahora permanecían indescifrables, y lo único que podía hacer era mirar: mirar y esperar que la mera exposición me llevase a una idea, aun borrosa, de su apariencia.
Me quedé, tras "leerlo", tumbado en la hierba machacada. Sesgado. Obtuso. Cuando me dispuse de nuevo a observarlo salió el Sol y se llevó las líneas que el río no consiguió arrancar. Con un papel en blanco y la reminiscencia de lo acontecido me propuse prosear acerca de los motivos que allí me llevaron, de lo que encontré o creí encontrar, y de cómo alguien dijo adiós subido a un barco mientras otro se contentaba con caminar hacia atrás.

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No tengo claro porque me lo dedicas...no demasiado...
ResponderEliminarpero aun así, gracias!^^