miércoles, 24 de marzo de 2010

Tristia

Tierra, trágame. Hazme añicos.
No quiero verlo, no, ¡ciégalos!
No despiertes su imagen mientras esté cavando.
Tampoco cuando esté enterrado.

Tierra, trágame. Invoca al olvido.
Déjame descansar una noche en tu regazo.
Juro que nada más despertar me habré ido
y nada más llegar habré recordado.

Tierra, trágame. Déjame gritar.
Aquí abajo tus parásitos no oirán
lo que no quieren oír, y mientras tanto
déjame gritar hacia los lados.

Tierra, trágame. Lléname de silencio.
Deja que por unos minutos el agua
se cuele entre tus dedos
y moje a los que no rozaron el beso.

Tierra, trágame. Escúpeme cuando haya acabado.
Cuando el Sol salga, cuando vuelva empapada.
Cuando el cielo no esté nublado,
cuando la prueba de fuego termine
y las ascuas se hayan apagado.
No habré dormido, no habré soñado,
y con los ojos cansados
me apareceré ante su imagen.

Y nada más llegar habré recordado.



Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

2 comentarios: