sábado, 6 de marzo de 2010

Espejo

Entorna los ojos y comienza a surgir la neblina a su alrededor. Su rostro se desfigura, su cuerpo parece desaparecer del escenario, el espejo se asimila al recuerdo de un sueño que poco a poco va alejándose de la memoria por más que corras tras de él.

Sus ojos ya no son tan bonitos como antes, ya no le gustan aquellas pecas que los rodean. Sus orejas se han vuelto demasiado grandes y su nariz demasiado pequeña. Antes se mordía el labio para humedecerlo, pues siempre estaba seco; ahora se lo muerde para que la gente no lo vea, porque sabe que todos piensan lo mismo que ella: es horrendo. Y el problema es que al morderlo sus dientes pueden mostrarse aunque sea durante una fracción de segundo: esos horripilantes dientes amarillos, separados, mellados y las inmensas encías que los sostienen... Qué horror.

Por qué ha cambiado tanto en tan poco tiempo es una pregunta que se hace a menudo, entre ojeada y ojeada.

Ahora mira su barbilla: parece que se va ahogando en su cuello, en su papada. Sus brazos se han vuelto blandengues y a la más mínima comienza el vaivén de la grasa que acumulan. Las piernas son deformes, demasiado robustas, casi grotescas: se recuerda a un poni amorfo al lado del caballo de la enorme sociedad.

¿Por qué nunca tuvo tetas? ¿Y ese culo tan ancho? En esas caderas se podría sostener la torre Eiffel...

Y llega a la cumbre, que está a mitad de camino de la cima: esa tripa tan redonda. Le gustaría pincharla y que se deshinchara en cuestión de segundos, le gustaría ver cómo toda esa grasa se derramaría hacia sus pies y poder pisarla vencedora, le gustaría tener una goma de borrar y volver a dibujarse completamente.

Y ahora hay que moverse más. Y hay que comer menos. Hay que recuperar las formas o alcanzar las que nunca se tuvieron.

El espejo llora amargamente.

El espejo intenta susurrarla: "Eres preciosa".

Pero los espejos no hablan.


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3 comentarios:

  1. Mira las palabras que se encadenan en tus escritos, si dan lugar a una autoestima que habita el subsuelo yo te digo: muchos tesoros albergan los subsuelos, en ocasiones cuanto mas profundos buscamos, mas probabilidad hay de encontrar piedras preciosas.
    Ya quisieran otros ideas asi para exhibirlas los domingos.
    Fdo: Un tal señor de apellido Skatt.
    Pd: animo.

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  2. Qué bien describes lo que se nos pasa a muchas por la cabeza. Por fortuna, aunque mi espejo no hable, tengo un Germán que siempre está ahí para quitarme ideas de la cabeza, y cierto sentido común para tomar medidas.
    ¡Bueno!
    Llevo tiempo siguiendo este blog desde la sombra, aún así, hacia bastante que no entraba, conque me he puesto al día con parsimoniosa celeridad desde mi clase de Derecho Comunitario. Y como esta es la entrada que más me ha llamado la atención, aquí planto mi rúbrica a expensas de que te arranque una sonrisilla. Una pequeñina al menos, ¿eh?
    ¡Ánimo!

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  3. Hacía mucho tiempo que no me enganchaba a un blog. La verdad es que no me suelen atraer, pero este habla, y habla claro.

    Habla de cosas que me rodean, otras veces habla de mí, y en ocasiones, como esta, símplemente me enseña.

    Te felicito, de verdad. Sabes escribir, tienes talento.

    Un abrazo.

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