domingo, 7 de febrero de 2010

Anónimo

los caminos rectos nunca son buena señal.

a lo lejos, en el norte, al final de una carretera tan recta como una regla se encuentra el destino del que te quiero hablar. su asquerosa simetría oculta un sinuoso e irregular río que habrá de dar con las almas de los dos hermanos en el lago más allá de las montañas: allí todo oculta algo y lo que se te muestra es una tapadera.

puedes dejarte engañar por las luces de la calle escarlata, y entonces te darás cuenta de que no hay ni un sólo cartel que te lleve a ningún otro punto de la Ciudad. en la misma calle no encontrarás un sólo cartel que te lleve a uno de sus callejones, pues no quieren que los veas.

continúa avanzando hasta ver al ángel de piedra, continúa hasta el final donde las estrellas se tiñen de rojo y el mármol del suelo se convierte en césped y encontrarás el hogar de su amor. allí hallarás su suelo sagrado, allí descubrirás lo que su belleza esconde.

busca entre sus edificios, entre los lugares que no aparecen en el mapa encontrarás el hogar de su amor en una plaza oculta, como todo, a la vista de los que no tienen negocios allí. despierta la elegancia de sus colores, destapa las pequeñas florecitas que se han enterrado en el suelo por los golpes de la lluvia.

caza mariposas en el bosque violeta y déjalas volar otra vez. sólo quiero que me traigas un poco del polvo de sus alas para poder oler la esencia de sus pulmones y recordar el lugar en el que nos enamoramos.

despiértame cuando vuelvas de la Ciudad. y dime si has encontrado a sus arquitectos debajo del agua, en la calle principal, en el jardín, en la plaza, en el bosque o diste con ellos en los suburbios.

y entonces entenderás por qué te dije que no todo es lo que parece, y que ni el más lejano viaje puede separarme de ti.

cartas de la Ciudad

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario