domingo, 21 de febrero de 2010

Policromática

Quisiera sentirte. Quisiera sentir la nieve cayendo sobre tu nariz, el copo estrellado fundiéndose al rozar tu piel cálida.

Permíteme oírte. Permíteme escuchar tus pasos rondando sobre rendijas metálicas mientras tu corazón se acelera con el pálpito de una caída, quizá ahora o quizá luego, y déjame escuchar de nuevo tus palabras, que no serían tu voz si no las pronunciaras sonriendo.

Y mientras esta fría mano se pierde sobre tu cintura confesaría mis peores miedos mirándote a los ojos y perdido en la profunda caída; déjame mostrarte que allí hay oxígeno para más de uno.

Y cuando aún sea pronto... despiértame, pues deseo besar tu cuerpo aún dormido y acariciarte para que nunca tengas pesadillas.

Deja que el suelo nos acoja durante unos instantes, nos abrace mientras yacemos indefensos, y entonces nos escupa hacia la superficie: allí no habrá oxígeno para los dos.

Prefiero, por ello, continuar dormido. Porque aquí arriba nadie me ayudará a tocar la nube sobre la que descansas, porque tendré que esperar a que el cielo se caiga en pedazos.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

No hay comentarios:

Publicar un comentario