¿Qué ocurre ahí dentro, pues no escuchas cuando se te habla?
Y sigo esperando ese momento, sigo esperando el momento en que te acerques y ofrezcas la otra mejilla.
Pero tú no, olvídate de la biografía que escribimos juntos desde hace tiempo: no tardé demasiado en darme cuenta de que escribía mucho mejor que tú.
Y mientras la sombra con sombra desaparece, trato de buscarla en vano por lugares que nunca pisaría o que no puede dejar de pisar, pero nunca miro al suelo. Trato de verte en lo más elevado de la percepción, pero escapas a mi sentido, entrando en la casi superstición, en la mera intuición.
Abandona mi recuerdo y acógeme en la sombra, pues el abrazo imposible que jamás me dará es el cimiento de los días venideros, que sin ti sólo serán eso: cenizas de letras y reflejos en el agua cubiertos de ascuas.

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