viernes, 11 de diciembre de 2009

Futurum

Dicen que pedir perdón es muy difícil.
Ojalá todo fuera tan fácil.

Una especie de sonrisa gastada me ha enseñado los dientes esta noche, y sigo recordándola ahora por la mañana sabiendo que no voy a volver a verla, al menos durante el día, hacia mí.

Sosteniendo las enredaderas que otrora cubrieron su rostro, ahora mira hacia arriba con los ojos entrecerrados, pidiendo más un sacrificio que una disculpa... pero sólo al saber que no se lo puedo dar, pues de cualquier otro modo siquiera me otorgaría la sensación de que a fin de cuentas todo está en mis manos.

Y no lo está. Y lo sé. Y quizá así sea mejor.

Pues de estar en mis manos realmente quizá no me convencería de que aquel sacrificio se aleja tanto de mis posibilidades, y corriendo arriesgaría de nuevo toda la chatarra que he podido recoger desde la verde caída, para volver al hoyo del que tanto me costó salir.

Ahora paso los días admirando el pasado, pasando de largo el presente y cavando poco a poco una tumba junto a un comic y un libro, lejos de donde nací, para ver si acaso así puedo llegar al lugar en el que quiero morir.

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