Nada puede detenerte ya, y tu pasado es simple historia. Historias. Las dejas atrás, pero no debes olvidar que ahí se quedan, esperando el momento justo para intercalarse con tu presente. Hoy has sentido ese hálito, ese momento en que todo se detiene y ves a tu alrededor cientos de fantasmas del pasado, miedos ocultos, susurros que trataste de enterrar bajo el suelo de la memoria gastada, esperando que algún día el alcohol decidiese llevárselos consigo. Pero ahí están. Y hoy vuelven para contarlo.
Tu recuerdo es como el humo. Tu imagen sigue clara, pero no es más que una pincelada de agua en un lienzo que una vez fue de acuarela, pero aprendió a ser óleo. No soy tan absurdo. Trato de no serlo. Trato de no tratar de matar algo que puede enseñarme una lección, y esa lección es que el pasado, al menos el tuyo, es como un árbol que se va quedando más desnudo cada día, y cada vez hay menos Sol, y cada vez hay más inviernos.
Parpadea tus palabras y exhibe tu mirada. Es el momento de la farsa.
Debes intentar lavar tus prendas de vestir exteriores para que queden blancas como la nieve. Da igual lo que escondas, da igual que esos fantasmas ahora te sigan allá donde vayas. No importa que los susurros se hagan cada vez más fuertes y a veces temas que los demás puedan oírlos. Hoy es otro día. El pasado no vuelve para castigarte. Debería.
Busco la fe en un Ser capaz de establecer el orden, del caos, la justicia en la crueldad, un equilibrio entre lo que se tuvo y lo que se tendrá, entre lo que se dio y lo que se ha de recibir. Y si bien creo que ese equilibrio me ha castigado lo suficiente, puede que desde el otro lado de la balanza aún se sientan descompensados. Yo, desde luego, me siento así.
Parpadea tus palabras y exhibe tu mirada. Es el momento de la farsa que se ha convertido en realidad.
Y después de todo alguien lleva las cuentas. Y el saldo es negativo. Debes muchas almas. Y dices que la justicia es ciega, y así fue, y así es. Pero ahora desearías que no lo fuera, porque sólo te queda eso, el drama. Ahora…
…parpadea tus palabras y exhibe tu mirada.

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