Algo no está funcionando como debiera en esta red de axones. Decir "algo" es, a fin de cuentas, decir poco. Después de la tormenta siempre llega la calma, después de la euforia siempre llega la depresión. Reconocer lo que acabas de hacer no es el primer paso hacia ningún lugar en absoluto. Reconocer lo que acabas de hacer es hacerle un homenaje a quien sea el encargado de promover todo este tipo de chorradas que, cuando no trascienden de la mente, no son más que eso, chorradas. Ahora, trascendida la cognición, la chorrada se ha convertido en una enorme y protuberante gilipollez de dimensiones...
En resumen: la memoria es, insisto como en otras ocasiones hice, la peor de las torturas, de las maldiciones, de los castigos. Y especialmente por el hecho de que lo que estos ojos vieron y estos oídos oyeron no es lo que hoy se representa la otra. Si acaso queda algo de verdad en todo esto, debe ser el nombre, la dirección y cuatro cosas que, como todo, bien podrán cambiar con el tiempo y dejar de serlo.
Y a dormir.

y.
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