Hace tiempo que no me detengo a escuchar el silencio.
Hace tiempo que vivo acelerado, que pierdo el impulso propio,
que algo que no soy yo me mueve,
que persigo mi propia sombra sin saber qué la llevo a escurrirse.
Que he renunciado a mis sueños.
Que he vendido mi alma.
Que he dejado el cuaderno exactamente en el lugar en que lo dejé
envuelto aún en su papel de regalo.
Hace tiempo que no me vuelco hacia dentro.
Hace tiempo que no me sumerjo en el autoconocimiento,
que pasan los días, las semanas y las horas,
que sigo siendo un extraño, cada día más habitual.
Que me he acostumbrado a mirar al suelo,
que me he acostumbrado a ignorar las razones.
Que he olvidado preguntarme de cuando en cuando qué me trajo aquí,
qué pretendía y qué haré a continuación para lograrlo.
Quizá por miedo a parar y preguntarlo
y no encontrar respuesta o no oír mi voz en ella,
a escuchar el eco que deja el silencio cuando el pensamiento rebota en un lugar tan vacío
que ni siento pena de mí mismo por falta de ganas y tiempo.
viernes, 23 de marzo de 2012
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Pocas veces me oirás decir esto, pero la ocasión lo merece:
ResponderEliminarEs SUBLIME.
Espero que las razones no sean tan graves como para que deseases no haberlo tenido que escribir.
Cuidate, un abrazo.
Muchas gracias.
EliminarNo sé si son tan graves. El hecho es justo ese, que no me paro a averiguarlo :)
Y aún me atrevo a amar
ResponderEliminarel sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
-Pizarnik
Me evoca.
EliminarIgual que tus palabras.
Y con eso, a mi humilde parecer, ya se consigue la esencia de la lírica.
Quizá no haga falta que se entienda, después de todo, que haya acomodación, sino que cada cual se haga su pequeña asimilación personal :)